Pubalgia: dónde duele, por qué aparece y cómo tratarla

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La pubalgia es el dolor en la zona del pubis y la ingle que aparece por sobrecarga o irritación de los tejidos que se insertan en esta área — tendones, músculos y ligamentos. Es conocida como la «hernia del deportista» por su frecuencia en deportes de alta intensidad, pero también es una de las causas más frecuentes de dolor pélvico en el embarazo.

Si no se trata a tiempo, la pubalgia tiende a cronificarse y puede acabar con la actividad deportiva o limitar significativamente la vida diaria. La fisioterapia es el tratamiento de primera elección, tanto en deportistas como en mujeres embarazadas.

Qué es la pubalgia y dónde duele

La pubalgia es una sobrecarga de los tejidos que se insertan en la sínfisis del pubis — la articulación que une los dos huesos de la pelvis en la parte frontal. Los músculos más implicados son el recto anterior del abdomen y los aductores, aunque también pueden verse afectados el pectíneo, el recto interno y el cuádriceps crural.

El dolor de la pubalgia se localiza típicamente:

  • En la zona del pubis — la parte central baja del abdomen, justo encima de los genitales.
  • En la ingle — uno o ambos lados, con frecuencia irradiando hacia el interior del muslo.
  • En los aductores — la cara interna del muslo, especialmente al realizar movimientos de apertura de piernas.
  • En el abdomen bajo — especialmente en el recto abdominal, al hacer esfuerzos como toser, estornudar o incorporarse.

El dolor de pubalgia suele empeorar con la actividad física y mejorar con el reposo, especialmente en las fases iniciales. En casos avanzados puede aparecer también en reposo.

Causas de la pubalgia: por qué aparece

La causa principal es un desequilibrio entre la musculatura abdominal y los aductores, que genera una descompensación de fuerzas sobre la sínfisis del pubis. Este desequilibrio puede producirse por:

  • Sobrecarga deportiva: deportes con cambios de dirección, zancadas amplias, saltos o patadas — fútbol, baloncesto, atletismo, hockey.
  • Desequilibrio muscular: aductores más potentes o más rígidos que el abdomen, o viceversa.
  • Alteraciones morfológicas: torsiones pélvicas, dismetría de miembros inferiores, hiperlordosis lumbar.
  • Pretemporada intensiva: aumento brusco de la carga de entrenamiento sin progresión adecuada.
  • Embarazo: los cambios hormonales (relaxina) y el aumento de peso sobrecargan la sínfisis del pubis y los ligamentos pélvicos, pudiendo provocar pubalgia gestacional.

La pubalgia comparte con la lumbalgia una causa de fondo frecuente: la inestabilidad de la pelvis. Cuando la musculatura que estabiliza la pelvis — abdomen profundo, glúteos, suelo pélvico — no funciona bien, tanto la zona lumbar como la sínfisis del pubis sufren una sobrecarga que puede derivar en ambas lesiones.

Síntomas de la pubalgia: cómo identificarla

La pubalgia puede evolucionar por grados. Los síntomas más frecuentes son:

  • Dolor en el pubis y la ingle que aparece durante o después del ejercicio.
  • Dolor al abrir las piernas: cruzarlas, dar patadas laterales o hacer splits.
  • Dolor al toser, estornudar o incorporarse: por la contracción del abdomen.
  • Dolor al subir escaleras o correr.
  • Sensibilidad al tacto sobre la sínfisis del pubis.

La evolución va desde la molestia leve al acabar el entrenamiento (grado I), pasando por dolor durante el ejercicio que obliga a reducir la intensidad (grado II), hasta el dolor en reposo que impide cualquier actividad (grado III).

Pubalgia en el embarazo

La pubalgia en el embarazo o disfunción de la sínfisis del pubis (DSP) es una condición frecuente, especialmente a partir del segundo trimestre. Se produce por la combinación de la hormona relaxina — que ablanda los ligamentos pélvicos para facilitar el parto — con el aumento de peso y los cambios posturales del embarazo.

Los síntomas son similares a la pubalgia del deportista: dolor en el pubis, la ingle y la cara interna de los muslos, que empeora al caminar, subir escaleras, girar en la cama o separar las piernas.

El tratamiento fisioterapéutico durante el embarazo se adapta a cada trimestre y es completamente seguro. Las técnicas más utilizadas son la terapia manual suave sobre la pelvis, ejercicios de estabilización del suelo pélvico y la musculatura abdominal profunda, y pautas posturales para reducir la sobrecarga.

La mayoría de casos se resuelven tras el parto, pero el tratamiento precoz durante el embarazo reduce el dolor y mejora significativamente la calidad de vida.

Tratamiento de la pubalgia con fisioterapia

El tratamiento fisioterapéutico de la pubalgia se estructura en fases:

Fase aguda: reducir la inflamación

  • Reposo deportivo relativo: reducir o eliminar temporalmente la actividad que genera el dolor.
  • Electroterapia analgésica: TENS o corrientes interferenciales para reducir el dolor en la fase aguda.
  • Terapia manual sobre la pelvis: normalización de las tensiones pélvicas y trabajo sobre las restricciones de movilidad de la sínfisis y las articulaciones sacroilíacas.

Fase subaguda: recuperar el equilibrio muscular

  • Estiramientos dirigidos de aductores y psoas: para equilibrar las tensiones sobre la pelvis.
  • Fortalecimiento del abdomen profundo y suelo pélvico: la estabilización pélvica es la clave del tratamiento.
  • Masaje transverso profundo: sobre la inserción tendinosa de aductores cuando existe inflamación tendinosa.

Fase de readaptación: vuelta al deporte

  • Progresión gradual de carga: retorno progresivo a los gestos deportivos específicos.
  • Trabajo propioceptivo y de control motor pélvico: para prevenir recaídas.

Ejercicios para la pubalgia

Los ejercicios para la pubalgia deben realizarse sin dolor agudo y siempre bajo supervisión del fisioterapeuta en las fases iniciales. El objetivo es equilibrar la musculatura que actúa sobre la pelvis:

  • Estiramiento de aductores en decúbito: tumbado boca arriba, deja caer las rodillas lentamente hacia los lados hasta notar tensión en la ingle. Mantén 20-30 segundos. Sin forzar.
  • Puente de glúteos: tumbado boca arriba con rodillas flexionadas, eleva la pelvis lentamente activando glúteos y abdomen. Mantén 5 segundos. Repetir 10 veces.
  • Activación del transverso abdominal: tumbado, lleva el ombligo hacia la columna sin mover la pelvis. Mantén 10 segundos. Es el ejercicio más importante para estabilizar la pelvis.
  • Trabajo de aductores con pelota: sentado o tumbado, coloca una pelota pequeña entre las rodillas y aprieta suavemente 5 segundos. Repetir 10 veces.
  • Sentadilla controlada: en fases avanzadas, sentadilla con apoyo y rango limitado para recuperar la carga funcional sobre la pelvis.

⚠️ Evita los estiramientos activos de aductores (splits, patadas laterales) y los ejercicios abdominales de alta intensidad hasta que el fisioterapeuta los autorice.

Pubalgia: qué hacer en casa para aliviar el dolor

Mientras acudes al fisioterapeuta, estas medidas pueden aliviar el dolor en casa:

  • Reduce la actividad dolorosa: no eliminar el movimiento completamente, pero sí los gestos que provocan dolor agudo.
  • Frío en fase aguda: 15 minutos sobre la zona inguinal en las primeras 48-72 horas.
  • Calor en fase crónica: mejora la circulación y relaja la musculatura de la ingle.
  • Mantén las piernas juntas al levantarte: al salir del coche, de la cama o de una silla, evita la apertura brusca de piernas.
  • Antiinflamatorio bajo supervisión médica: puede aliviar el dolor temporalmente pero no resuelve el desequilibrio muscular.

Cómo prevenir la pubalgia

La prevención de la pubalgia se basa en mantener el equilibrio entre la musculatura abdominal y los aductores:

  • Calentamiento específico: movilización de cadera y pelvis antes de cualquier actividad deportiva.
  • Trabajo de fortalecimiento del core: un abdomen fuerte y estable protege la pelvis de las sobrecargas deportivas.
  • Estiramientos regulares de aductores e isquiotibiales: previenen la rigidez muscular que sobrecargar la sínfisis.
  • Progresión adecuada de carga: evita aumentos bruscos de intensidad o volumen de entrenamiento. Después de lesiones de extremidad inferior como un esguince de tobillo, la alteración del patrón de marcha puede generar compensaciones pélvicas que predisponen a la pubalgia.
  • Valoración fisioterapéutica preventiva: especialmente en deportistas con historial de lesiones de cadera, ingle o pelvis.

Un tratamiento real

Borja Lancina y Agustín Vidal, jugadores del primer equipo del Balonmano Aragón, han sido tratados de pubalgia en nuestro centro de fisioterapia en Zaragoza. Aprovechamos su experiencia para explicar el tratamiento de esta dolencia.

Agustín y Borja han realizado un tratamiento de electroterapia basado en corrientes analgésicas tipo TENS, además de terapia manual trabajando la zona de la lesión con stretching, masoterapia y fibrólisis diacutánea. También han realizado un programa de ejercicios de potenciación específico de extremidades inferiores y abdominales.

Es importante recordar que todas las personas que realizan deporte con regularidad deberían acudir al fisioterapeuta para un mantenimiento de la musculatura y para prevenir lesiones. No hace falta acudir lesionado: en las primeras molestias deberíamos consultarle. Los fisioterapeutas, además de solucionar el problema, tenemos una labor preventiva y queremos aportar consejos e influir en la adquisición de nuevos hábitos de vida saludables.

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