En primer lugar, entre las cartas del taller de bienestar personal, recogemos el testimonio de María Pilar que nos dice lo que le motiva a venir al taller:

«Me viene muy bien el taller de bienestar personal, para salir de la rutina diaria necesito hacer algo diferente. Desde que me jubilé del trabajo mi vida está bastante ocupada con mis nietos y mi familia, pero a pesar de eso tengo que hacer algo más pensando en mi y en mi tiempo. Por eso, la ilusión de venir los jueves a disfrutar de esa hora, olvidarme de otras preocupaciones, reírme con ganas y hacer trabajar a mi mente de otra manera. La clase me aporta bienestar y alegría por la vida y me ayuda también a relacionarme con más personas. Me gustaría que el taller durase más tiempo, que se hiciese más días a la semana».

A continuación, Pepita nos dice lo bien que le viene para encontrar el buscado bienestar corporal.

«El asistir a esta clase me aporta bienestar, optimismo, positividad, motivación y alegría ya que es una terapia muy buena para la salud mental y física. También me ha ayudado a hacer algo en público, cosa que antes era para mí impensable. En concreto, los ejercicios de psicomotricidad y de memoria también me gustan mucho y me aportan muchas cosas, todas ellas muy beneficiosas. El día y la hora que más me gusta es el jueves de 11 a 12 de la mañana por asistir a esta clase, tanto es así que me gustaría que durase mas tiempo o que se hiciese más días a la semana».

Recogemos el testimonio de Gerardo quien resalta la armonía que ha encontrado en el grupo del taller:

«Cuando me apunté al curso,  mi deseo era tener una actividad que saliera de la rutina. Dentro de los distintos cursos ofertados, me pareció el más adecuado. Una vez que comenzó, comprobé la poca asistencia de personal masculino. Me vino el deseo de abandonarlo, pero a medida que fue pasando el tiempo, me sentí más animado y me di cuenta que la sensación de bienestar comienza en uno mismo y no en las circunstancias, aunque también ayudan. De esta manera, estando uno bien, puede ayudar a los demás a sentirse mejor. Aunque el mundo de los sentimientos es muy personal y uno mismo sabe lo que siente.

En estas clases me he dado cuenta de la importancia de la risa que la tenía un tanto olvidada. También recordar la importancia de aplicar los sentidos que se van atrofiando con el tiempo.  

El grupo lo encuentro muy armonioso y distendido a pesar de que apenas nos conocemos».

Por último, Marisa nos cuenta su divertida experiencia en el taller y cómo ha conseguido reírse de sí misma en compañía: 

“Cuando cayó en mis manos el programa de cursos, la palabra bienestar me atrajo como un imán. Este es mi curso, pensé. Y acerté.

A estos años en que la vida te corre, se aprende rápido sobre todo a vivir el momento presente en toda su plenitud. La vejez me ha encontrado en una de las etapas más felices de mi vida, aunque tenga que sostener algunas serias conversaciones con mis articulaciones, para que no bailen a su antojo.

Este curso me está enseñando algo curioso: A reírme de mí misma en compañía. Alguna vez lo había hecho sola, pero en grupo, nunca. He comprobado que es una experiencia cuando menos divertida.  Algunas clases merecen la pena más que una película.

Se pasa un rato en compañía de personas que sin conocer, conectas en algún momento, sales de casa, le das al cuerpo alegría y vuelves al hogar un poco precipitada, si no te has dejado la comida preparada.

A ver que nuevas propuestas nos trae el “socarrón” de David para el tiempo que queda de curso». 

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Con estas cuatro cartas acabamos el taller de técnicas para el Bienestar Personal. Estamos sumamente agradecidos por la respuesta. ¡Esperamos volvernos a ver!

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